ANPASS alerta de que las dificultades económicas ponen en riesgo la alimentación saludable y la salud de la ciudadanía

Con motivo del Día Mundial de la Alimentación, la entidad reclama medidas que garanticen el acceso a una alimentación adecuada como elemento esencial para la prevención de enfermedades y el bienestar de la población.

Con motivo del Día Mundial de la Alimentación, la Asociación Nacional de Pacientes quiere poner el foco en una realidad que afecta cada vez más a la vida cotidiana de muchas personas: las dificultades económicas pueden convertirse en un obstáculo para mantener una alimentación saludable y, en consecuencia, tener un impacto directo en la salud y la calidad de vida.

El incremento del coste de la vida y la presión que soportan numerosas economías familiares dificultan que una parte de la población pueda acceder de forma regular a alimentos variados, frescos y nutricionalmente adecuados. Cuando cubrir los gastos básicos se convierte en una preocupación constante, la alimentación puede pasar a un segundo plano, favoreciendo decisiones condicionadas por el precio y no por las necesidades nutricionales.

DesdeANPASS se recuerda que alimentarse adecuadamente no debe ser un privilegio condicionado por la situación económica, sino una necesidad básica y un factor determinante para proteger la salud. Las dificultades para acceder a una dieta equilibrada pueden aumentar la vulnerabilidad de las personas, especialmente de aquellas que ya conviven con una enfermedad crónica, las personas mayores, la infancia y los hogares con menos recursos.

«La situación económica de una persona no debería determinar su capacidad para cuidar de su salud. No podemos olvidar que detrás de cada dificultad para llegar a fin de mes puede haber decisiones tan importantes como qué alimentos comprar, qué productos dejar de consumir o si es posible mantener las pautas nutricionales necesarias para convivir con una enfermedad», señala Mercedes López, Presidenta de ANPASS.

La entidad advierte, además, de que una alimentación inadecuada no debe abordarse únicamente desde una perspectiva individual. Se trata de una cuestión de salud pública que requiere tener en cuenta los condicionantes sociales y económicos que influyen en los hábitos alimentarios y en las posibilidades reales de cuidarse.

Para las personas que viven con enfermedades crónicas o que necesitan una alimentación específica, estas dificultades pueden ser especialmente relevantes. Seguir las recomendaciones de los profesionales sanitarios, mantener una dieta adaptada a las necesidades de cada paciente y acceder a productos adecuados puede resultar más complicado cuando el presupuesto familiar es limitado.

Por ello, ANPASS considera necesario reforzar las políticas de prevención y protección social, promover la educación nutricional y facilitar el acceso a alimentos saludables y asequibles. Asimismo, reclama que la situación económica de los pacientes se tenga en cuenta en el diseño de las políticas sanitarias, de manera que las recomendaciones médicas puedan traducirse en posibilidades reales de cuidado.

Con motivo de esta jornada, la Asociación Nacional de Pacientes hace un llamamiento a las administraciones públicas, los profesionales sanitarios y el conjunto de la sociedad para avanzar hacia un modelo en el que la alimentación saludable sea accesible para todas las personas, independientemente de sus ingresos.

Cuidar la alimentación es cuidar la salud. Y garantizar que todas las personas puedan hacerlo exige mirar más allá de los hábitos individuales y atender también a las condiciones económicas y sociales en las que viven.

En el Día Mundial de la Alimentación, la Asociación Nacional de Pacientes recuerda que la prevención, el bienestar y la calidad de vida comienzan también en la mesa, y que ninguna persona debería verse obligada a comprometer su salud por falta de recursos.

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